Alternativas a los quirografarios

Cuando alguien necesita financiación para adquirir un producto o servicio pero no cuenta con la cantidad de dinero necesaria para comprarlo, tiene que recurrir a un crédito o un préstamo. En ambos casos, una entidad financiera pone a nuestra disposición una cifra monetaria la cual deberemos devolver íntegramente en un determinado plazo sumando además unos intereses por dicha prestación. Con respecto a los créditos, el deudor sólo paga los intereses correspondientes al capital que ha utilizado, mientras que en el préstamo se pagan en relación a la cantidad total. Sin embargo, en estos últimos los tipos de interés son generalmente más bajos que en los créditos ya que los plazos de devolución también suelen ser mayores. A continuación, vamos a analizar las alternativas que tenemos a los préstamos quirografarios cuando necesitamos hacer un pago para el cual no tenemos liquidez.

Tipos de préstamos y créditos

  • Préstamos al consumo. Cuando necesitamos hacer un pago bastante elevado como el mobiliario de nuestra casa, una reforma, la compra de electrodomésticos o adquirir un vehículo nuevo, necesitamos pedir un préstamo al consumo. La cuantía solicitada no es tan alta como para comprar una vivienda, pero también por ello los intereses son más elevados.
  • Préstamos personales. Los préstamos personales suelen ser para hacer pagos concretos y la cuantía suele ser algo menor que la utilizada para un préstamo al consumo. Un viaje, devolver una deuda, costear una boda; es decir, un importe no excesivamente elevado pero que necesitamos para un momento concreto. Son el tipo de préstamos que supone un interés más alto que el resto.
  • Préstamos hipotecarios. La principal característica de un préstamo hipotecario es que la garantía ‘real’ de pago es una vivienda. La entidad financiera pasaría a ser la propietaria del inmueble en caso de que el deudor no pudiera devolver la totalidad del préstamo. Hablamos siempre de cantidades muy altas, con unos plazos de devolución muy extensos y un tipo de interés ‘bajo’ con respecto al resto de tipos de préstamos.
  • Préstamos de estudios. Se trata de un préstamo parecido al personal ya que consiste en hacer el pago de un bien ‘intangible’ y para un momento determinado, pero en este caso siempre va relacionado con  una formación. Hacer un máster, pagar las tasas universitarias, costearse un doctorado, viajar al extranjero para estudiar; estos son los principales motivos por el que alguien solicita un préstamo de estudios.
  • Minicréditos. Cada vez es más habitual que se recurra a este tipo de créditos que permiten disponer de un máximo de entre 300 o 500 euros para hacer el pago de un pequeño gasto. Hablamos de los minicréditos; una forma de financiación que se caracteriza por la rapidez de disponer de la cuantía pero cuyo coste final de devolución es mucho más alto debido a los importantes intereses que se generan en poco tiempo.