Derechos contraídos

Un acreedor es aquella persona o entidad financiera que tiene derecho a pedir al deudor que éste cumpla con la obligación contraída. En caso de que no lo haga de forma voluntaria, podrá pedir que lo lleve a cabo por los medios legales oportunos. Como hemos visto anteriormente, los acreedores quirografarios reciben su cobro una vez que lo han hecho los llamados ‘privilegiados’.  Para ello, deberán en primer lugar explicar cuáles son los bienes del deudor, después, tienen derecho a llegar a pedir un embargo preventivo y por último, también pueden pedir su ejecución. En todo momento del proceso de devolución del préstamo, los acreedores privilegiados tendrán preferencia frente a los quirografarios.

 

En el caso del deudor hay que tener en cuenta cuáles son sus derechos y para ello saber perfectamente los tipos de bienes que puede poseer. Por eso, en primer lugar hay que distinguir entre bienes esenciales y los sujetos a ejecución; en estos últimos, el acreedor puede pedir medidas precautorias como inhibición, embargo, designar un administrador, prohibición de innovar. En definitiva, cualquier efecto que no se vulnere el patrimonio del deudor, puesto que en ese caso es su propia garantía. Con respecto a los bienes esenciales hay que tener en cuenta que bajo ningún concepto son embargables y no podrán utilizarse como forma de pago de la deuda contraída. Algunos ejemplos de ello con los familiares, su relación con el trabajo, una posible pensión para obtener alimento, su dignidad…

 

Derecho de retención

En el caso de que el acreedor reciba algo ajeno a él en forma de garantía, tiene el derecho a poseerla hasta que la deuda quede saldada; de esta forma el derecho de retención. La persona o entidad que en va a retener un bien del deudor hasta que se le pague la cantidad que le dejó, tiene el derecho al condómino por los posibles gastos que esto pueda conllevar. Este es uno de los derechos que más controversia han creado, ya que no se le considera como un privilegio en sí ya que hace referencia a acciones posesorias pero no reales. En definitiva, es considerado como una medida de seguridad y una forma de que el acreedor pueda recuperar parte del dinero prestado a través de un bien del deudor cuando éste no puedo devolverlo a través de una cantidad monetaria.

 

Acreedores y deudores en la antigüedad

Siglos atrás, la persona que contraía la deuda respondía la obligación con él mismo si hacía falta. En el siglo IV a.C. esto se modificó y es cuando empezó a surgir la idea del ‘patrimonio’ como garantía de que la entidad o persona que había prestado esa cantidad monetaria tenían alguna garantía de recuperar el dinero o algo por valor de éste. Esto fue toda una revelación ya que hasta el momento la propia existencia ‘física’ no era suficiente como moneda ‘de pago’ y se jugaba con la propia vida de los deudores. Desde ese momento, el patrimonio pasó a ser la forma que tenían los acreedores de cobrar los préstamos en caso de no disponer del dinero físicamente.